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lunes, 17 de marzo de 2014

Las mil y una cestas de crochet: Parte 1

Tranquilas, no voy a imitar a Sherezade. Este post no va de cómo he tejido mil y una cestas. He tejido muchas cestas, sí, pero no creo que lleguen a mil, quizás 999.

Si hago casi compulsivamente tantas cestas es porque son muy útiles. Puedes colocarlas en cualquier lugar, son decorativas y  ayudan a mantener el orden.

¿No os apetece empezar a tejer cestas?

En las siguientes fotografías muestro algunas cestas de varios tamaños y colores, tejidas con hilo de algodón.

Este almendro tiene unos frutos muy peculiares


Las cestas quedan bien en cualquier sitio



Orden en los cajones

La tercera cesta por la derecha está un poco aplastadica, pero no pasa nada. El objetivo es que el cajón del armario no sea un caos.


¡Por fin tengo los CD ordenados!




Base de una cesta


Para dar forma a las cestas y endurecerlas las mojé con agua y azúcar. A la hora de secarlas, utilicé un molde (vale un recipiente de plástico). He probado con almidón de arroz y gelatina, pero los resultados no me han gustado. Creo que hay otros productos en el mercado para endurecer el crochet, pero no los he encontrado. Si conocéis otro método, no dudéis en comentarlo.

                                                  Saludos y ¡feliz crochet!