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lunes, 18 de agosto de 2014

Un poco de arte

Siempre me ha resultado fascinante la transformación de ovillo a objeto. Tejer algo útil, divertido o simplemente bonito es mucho más que un pasatiempo. Es una forma de invertir en una misma y en los demás. El tiempo que le dedicas vuelve a ti en forma de bufanda, zapatillas, alfombra y también de agradecimiento al hacer un regalo a un ser querido.

Pero hay otra forma de entender el ganchillo o el punto y es la expresión artística. Ya publiqué una entrada en la que hacía una referencia a Doug Gilford, un artista increíble. Inspirada por su trabajo, hoy dedico una entrada completa al tejido transformado en arte.

Os dejo con una interesante selección.

Olek es una artista polaca de 36 años muy reconocida, cuya seña de identidad son el color y las obras de gran formato.









Josh Faught es un artista afincado en Nueva York que mezcla el crochet con otros materiales.





 

Ramekon O'Arristers, de San Francisco. Combina crochet y fotografía.




 



Jo Hamilton, artista escocesa. Su especialidad son los retratos, mezclando crochet y otros materiales. Su técnica, impecable.






 


Otra creadora con ideas sugerentes es Gariele Meyer. Ella misma califica su trabajo de hiperbólico (basado en el trabajo de Daina Taimina), repleto de superficies curvadas, inspiradas en las conchas de la playa que encontraba de niña y, a la vez, en las matemáticas, disciplina de la que es profesora en la Universidad de Wisconsin.






El último artista de esta selección es Nathan Vincent. Su estilo se puede definir como clásico e incluye objetos cotidianos. 






Como veis, en el arte el pincel, la pintura o el mármol no son imprescindibles. Lo importante es tener buenas ideas y llevarlas a cabo demostrando creatividad y un lenguaje propio.

                                Saludos y ¡feliz crochet!