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lunes, 14 de septiembre de 2015

Cupcake de crochet

Lo mejor que tiene este cupcake es que te lo pasas tan bien haciéndolo como una con harina y azúcar pero no engorda nada de nada.

Lo puedes usar como aplique, broche, imán para la cocina... la imaginación no tiene límites.

Apenas si se necesita material, porque mide 8 centímetros de alto, incluyendo la guinda, y 6,5 de lado a lado. Los colores de la fotografía son orientativos, porque en cualquier color que lo hagáis quedará bonito.



Empezamos tejiendo seis cadenetas más una de subida. Tejemos ocho vueltas en punto bajo, haciendo una vuelta en cada extremo en todas las vueltas. Cortamos el hilo, dejando un cabo un poquito largo y cambiamos al color blanco (o a cualquier otro de tonos suaves).

Tejemos en punto piña, cada dos puntos de la vuelta anterior, salvo en los extremos, que hacemos dos puntos piña seguidos. En la fotografía se aprecia mejor este detalle. En las vueltas 2, 3 y 4 seguimos con punto piña, saltándonos el primer punto, así conseguimos las disminuciones necesarias.

Para que los bordes queden más limpios, hacemos una vuelta en punto deslizado alrededor de todo el cupcake.

Ahora solo queda la guinda. Yo la hice en hilo rojo más delgado, con un ganchillo del número 1,5. Se trata de un punto piña de diez lazadas, en lugar de las tres que normalmente lleva. Si usáis hilo más grueso, haced menos lazadas.


Si usáis el cupcake como broche, recomiendo pegarle un poco de fieltro un poquito más pequeño que el pastel en la parte trasera para que no se doble. También es aconsejable usar fieltro si queréis un imán para el frigorífico. Hay imanes adhesivos que se pueden encontrar en las tiendas de manualidades.

¿Os animáis a tejer un cupcake? ¡Solo os llevará 20 minutos!

Saludos y ¡feliz crochet!