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lunes, 19 de octubre de 2015

Portavelas de crochet amarillo

Darle nueva vida a un bote de conservas es muy fácil. Solo hace falta un poquito de hilo, ganchillo y ya tenemos un portavelas para dar calidez a cualquier escena nocturna.

Hasta ahora había hecho pequeños portavelas (reciclando vasos de yogur), pero me apetecía tener alguno más grande. Bueno, en realidad, he hecho dos con puntos diferentes para que podáis ver la diferencia de luz que emite cada uno. Uno está tejido con punto malla o red (a la izquierda), y emite una luz más bonita porque el calado es pequeño. Sin embargo, cuando apagamos la vela, no es tan lucido. El portavelas de punto fantasía, en cambio, queda muy bonito a la luz del día.


Portavelas de la izquierda tejido en punto red; a la derecha, punto fantasía

Os dejo con el gráfico del portavelas con punto fantasía. Es algo más complejo, aunque apto para principiantes.
Materiales:
-Un frasco o bote de tamaño medio (como la palma de la mano).
-Hilo y aguja del número 2 (cualquier resto os servirá)
-Tijeras y aguja lanera.

Comenzamos tejiendo tantas cadenetas como sea necesario para abarcar todo el perímetro de frasco, teniendo en cuenta que debe ser múltiplo de 20, más dos cadenetas de subida. Es mejor tejer dos o tres cadenetas de menos, porque el tejido cede un poco. Tejemos según el gráfico hasta alcanzar la altura deseada y cosemos el tejido con una aguja lanera. En la base hacemos una vuelta en punto bajo. Y ya está preparado para colocarlo en el frasco.

Punto fantasía

En la fotografía de abajo se puede apreciar la diferencia de luz entre los dos portavelas.

Diferencias de la luz que emiten

NOTA. Es importante colocar en la base del portavelas piedras o canicas para que el calor no estropee ninguna superficie. Y recuerda: NO toques el cristal mientras la vela está encendida, ¡QUEMA!, espera a que se enfríe.

Saludos y ¡feliz crochet!