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jueves, 21 de abril de 2016

Alfombra de pompones

Guardar pequeños restos de lana o hilo es algo más que habitual entre tejedoras y tejedores. De hecho, tenemos tantos restos que los guardamos como tesoros y ocupan más sitio que los ovillo completos. Si este es  tu caso y quieres darles salida, una buena opción es hacer pompones para una alfombra, aunque otros proyectos.

Una alfombra de pompones es una auténtica "comelanas" sobre todo si es de tamaño medio. La de la fotografía mide 60 x 120 centímetros y me ha llevado tres semanas de trabajo. He hecho unos 1100 pompones y he usado todos los restos que tenía e incluso un par de amigas han colaborado con un poquito de lana.

Una alfombra mullida y cálida


Una de las mayores ventajas de esta alfombra es su suavidad. Resulta muy mullida y agradable. Si lo prefieres, puedes cambiar la lana por el algodón, más adecuado para climas cálidos.

Para hacer una alfombra de pompones necesitarás:
- una base antideslizante especial para alfombras (se puede comprar en cualquier en grandes superficies),
- restos de ovillos de colores: unos dos kilos para una alfombra de 60 x 120 centímetros,
- tijeras,
- ganchillo para ayudar a fijar los pompones,
- aros para hacer pompones (opcional).

Existen varios métodos para formar pompones. Se pueden hacer con los dedos, con un tenedor, con dos aros de cartón o plástico. Para una alfombra, en mi opinión, el tamaño ideal es un pompón pequeño, de no más de tres centímetros de diámetro. Pero también se pueden hacer pompones más grandes, con poca vueltas y quedará una alfombra de pelo largo. Lo mejor es hacer pruebas y elegir la opción que más te guste.

La forma de montarlos es muy sencilla. Una vez que tengamos los pompones, los vamos anudando a la base antideslizante. Se puede formar un patrón de color, un dibujo o colocarlos de manera aleatoria. Yo he elegido esta última opción, distribuyendo libremente los colores.



Un par de consejos importantes. Es mejor dejar libre un centímetro desde el borde de la base, para que los pompones no queden sueltos, así no hay que estar colocándolos cada vez que muevas la alfombra. El segundo consejo es dejar un cabo largo para hacer con comodidad tres nudos como mínimo. Si haces menos nudos corres el riesgo de deshacerse.

NOTA: No conviene lavar la alfombra en la lavadora pues los pompones podrían deshacerse en el centrifugado. En su lugar puedes usar una manguera o simplemente sacudirla con cuidado.

Saludos y gracias por tu visita.