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lunes, 4 de abril de 2016

Consejos para enseñar a los niños a tejer

Recuerdo a mi madre las tardes de verano enseñándome a tejer, dándome ánimos porque el ganchillo se escurría entre mis manos de niña. Además, los puntos quedaban terriblemente apretados, pero ella me aconsejaba cómo hacerlo mejor. Era todo amor y paciencia. Poco a poco conseguí mejorar. Mis primeros tejidos eran muy sencillos; sin embargo, ella los miraba como si fueran obras de arte y los conserva como un tesoro. Me dio la suficiente confianza para seguir a pesar de las dificultades iniciales.



Hoy, después de tantos años, tengo en mi memoria todos esos momentos, sobre todo cuando mis sobrinos o los hijos de mis amigas me miran tejer y quieren que les enseñe. He seguido el ejemplo de mi madre cuando les enseño: dar confianza y practicar. Les encanta ver los resultados.

Enseñar es muy gratificante, pero no siempre es fácil, especialmente si los niños son muy pequeños. Los primero que debes tener en cuenta es que el niño sienta algo de interés por tejer. No fuerces el aprendizaje. Pregúntale si quiere aprender. También es importante tener en cuenta su edad. Las destrezas y la motricidad son muy diferentes a los cuatro, ocho o doce años.



Teniendo en cuenta estos factores, los siguientes consejos te ayudarán a convertir de tu clase de tejido  en un rato de diversión:

  • Actitud positiva. Es fundamental para hacer la "clase" amena y aprender a transformar cada punto. Cuando los niños se divierten, quieren saber más y desarrollan mejor sus habilidades.
  • Espacio luminoso. La habitación debe tener buena luz y con material suficiente. 
  • Trabajo adecuado. Comienza con algo sencillo y de un color alegre. Una pulsera de cadenetas suele ser una buena opción para empezar. Es relativamente rápida de tejer. Los niños se concentran mejor en lo que hacen porque pueden ver el resultado en poco tiempo, apenas se cansan. Es importante que el ganchillo o agujas sean del tamaño adecuado, ni muy finas ni muy gruesas (el número 4 es una buena opción). Tenerlas por primera vez es raro. Deben coordinarse las dos manos y no es fácil. Si el niño se siente frustrado, abandonará. Anímale. Del mismo modo, el hilo o lana debe ser adecuado: el mohair y de pelo largo no son adecuados porque tienden a enredarse.
  • Vocabulario sencillo. El tejido a ganchillo tiene su propias palabras. No se las enseñes todas a la vez, sobre todo al principio. Un niño no aprenderá si el vocabulario no es el adecuado a su edad y destrezas lingüísticas.
  • Nuevo comienzo.  Enséñale que no pasa nada si tiene que deshacer el tejido y comenzar de nuevo. Pero no hagas sesiones muy largas. Para comenzar, 20 minutos serán suficientes.
  • Creatividad. Cuando se han aprendido los puntos básicos, deja al niño elegir colores y el tipo de labor, siempre adecuada a su nivel para evitar frustraciones y abandonos.
  • Confianza. Muestra lo orgullosa que estás de su trabajo. Los niños confían en las persona que les enseña. Si los animas y les ofreces confianza, seguirán tejiendo. Puedes hacer fotos  o pequeños vídeos para inmortalizar su aprendizaje.
  • Adaptación. Normalmente, enseñamos a tejer colocándonos al lado del niño. Así puede ver los pasos y repetirlos. Esto es así cuando "profesor y alumno" son diestros. En cambio, si el niño es zurdo, colócate frente a él, para que realice el aprendizaje en espejo. Si te colocas a su lado, no sabrá cómo 


Es normal que al principio sujeten los materiales con fuerza y acabar con los dedos engarrotados y con calambres. Para evitarlo, da buenos resultados realizar pequeños ejercicios de calentamiento de manos antes y después de tejer y hacer pequeñas paradas para evitar los dedos engarrotados.

Como parte de una clase divertida, suele dar buenos resultados hacer un pequeño juego al principio. Yo hago uno llamado "la promesa del tejedor". Consiste en poner la mano derecha (o la izquierda, si el niño es zurdo) sobre el corazón y decir "prometo intentarlo aunque sea difícil". Es algo muy simple, pero los niños se siente especiales. Acabar la clase con un aplauso por el esfuerzo realizado.



Tejer es como montar en bicicleta. Cuando el niño ha asimilado el proceso y ha adquirido cierta destreza, puede estar un tiempo sin tejer, y retomarlo con naturalidad incluso años después. Lo sé. A mí me ha pasado.

Estos consejos también son aplicables a la enseñanza de adultos. ¿Has sido alguna vez maestra de tejido? ¿Cuáles son tus consejos para hacer la clase más divertida y animar a los demás a tejer? Comparte tu sabiduría.

Saludos y ¡feliz crochet!