Translate

jueves, 2 de junio de 2016

Cosas que nadie me dijo cuando comencé a tejer

Aprendí a tejer cuando era muy pequeñita. Mi madre me enseñó los puntos básicos, tanto en dos agujas como en ganchillo. Hacía trabajos pequeños, para adquirir soltura. Pero no practicaba todos los días y no importaba demasiado si el trabajo no era perfecto. Durante mucho años no volvía a tejer nada.

Ahora que he vuelto a tejer con más frecuencia, y volviendo la vista atrás, pienso en "problemas" que no supe resolver y nadie me daba una respuesta satisfactoria. Adquirí hábitos quizás no demasiado buenos y otros los resolví de manera más o menos satisfactoria. En cualquier caso, me hubiese gustado que alguien me aconsejara o me hubiese dado algunos consejos. Todo habría sido más fácil. Y no estoy hablando de descifrar gráficos o cantidades de ovillos necesarias para un determinado proyecto. Estoy hablando de cosas más sutiles, e incluso de estados de ánimo.

1. La paciencia, el material imprescindible

Sí, antes que un ganchillo o un ovillo, la paciencia es el material que no puede faltar a la hora de tejer. ¿O ya no recuerdas la frustración de cuando aprendías a tejer? Esos puntos tan apretados que no podías enganchar el punto, o tan flojos que deforman el trabajo. El dolor de manos de sujetar las agujas demasiado fuerte, pensar que una manta se tejer en una tarde, ...

En el momento que pasas de ser tejedora a enseñar a otra persona a tejer, la paciencia es más importante aún. Debes animar cuando las dificultades surgen.


2. No hay una manera incorrecta de tejer

Todos tenemos una forma concreta de tejer y pensamos que la correcta, y si vemos a otra persona sujetar los ganchillos o las agujas de otra forma, tendemos a corregirla. Pero realmente, no lo están haciendo mal. Simplemente, existen otras formas de tejer.

Un ejemplo: mi madre, abuela, tías y amigas sujetan los ganchillos como si fuese un lápiz. Sin embargo, tengo amigas que lo hacen como si sujetaran una cuchara o un cuchillo y siempre tratamos de "corregirnos" las unas a las otras. Realmente, se teje perfectamente de las dos formas. De hecho, dependiendo del grosor de la hebra sujeto el ganchillo de una u otra forma.

Pero hay más ejemplo: la manera de tomar el hilo, de hacer el primer punto, de usar los marcadores de vueltas...



3. Haz una bola con el ovillo

Es un trabajo extra, lo sé, pero evitarás los nudos. Se puede tejer directamente del ovillo, pero tarde o temprano saldrán. Hay algunos trucos, como comenzar desde el interior del ovillo. Lo he probado, pero aun así se forman líos  si el hilo es muy fino. Si lo hubiese sabido antes, me habría ahorrado mucho tiempo deshaciendo enredos.



4. No hay dos grupos de tejedores iguales

Cada grupo tienes sus características. La edad de los integrantes puede ser un factor, pero es el menos importante. Es mejor fijares en el lugar de las quedadas (itinerante o en un lugar concreto), tipo de tejido que se hace, nivel, objetivos... Si no te gusta uno, cambia hasta encontrar el más adecuado para ti.

5. Está bien no terminar un proyecto

A veces es bueno no terminar un proyecto. Te da tiempo para repensar. Sabemos que es muy frustrante deshacer un trabajo cuando no sale bien. No hay que hacer un drama. Podemos dejarlo aparcado y tejer otra cosa. Simplemente, no era el momento.

6. Puedes tejer todo lo que quieras

"¡Uf!, con ese hilo tan fino no podrás tejer. Eso es muy difícil. Te vas llevar mucho tiempo".
Ignora ese tipo de comentarios. Todo se puede tejer.

7. Tejer te obliga a hacer ejercicio

Parece increíble, pero es así. No solo se trata de no pasar horas y horas sentada tejiendo. Es importante también realizar ejercicios de estiramiento para evitar problemas en las articulaciones, sobre todo de muñecas.

¿Te ha pasado alguna de estas cosas? Comparte tu experiencia.

Gracias por tu visita.