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jueves, 25 de agosto de 2016

Siete cosas que una ganchillera no quiere admitir

Todas las ganchilleras, y las tejedoras en general,  tenemos pequeños secretos que nos negamos a admitir antes los demás. Hilos escondidos detrás del sofá, bolsas y bolsas de proyectos sin acabar, ... Pequeños vicios que solo otra tejedora puede entender y compartir. ¿Cuáles son tus secretos?

1. A veces nos desquiciamos

Todo el mundo habla de lo relajante que es tejer, y sí, lo es y es capaz de sacar lo mejor de nosotras mismas. Peeeero... también nos desquiciamos. Hace unas semanas comencé a tejer un chal y todavía no lo he acabado. Conforme avanza el trabajo, el resultado no es el esperado. He modificado el patrón no sé cuántas veces y ahí está, esperando. Después de tantas horas tejiendo, deshaciendo, tejiendo y deshaciendo, así hasta ¿cinco, cien, quince veces?, la paciencia desaparece.  Lo mejor es que nos pille a solas. Mi lado "hidra furiosa" no es agradable.



2. Acumulamos proyectos sin acabar

 La peor pesadilla para toda tejedora. Por lo menos, lo es para mí. Procuro siempre terminar los proyectos, porque tenerlos guardados, sin disfrutar de ellos me desagrada. Si me preguntan por ellos, la respuesta es siempre la misma. Esta semana lo acabo. No me gusta reconocer que pasará mucho tiempo antes de acabarlos o quizás no lo acabe nunca.

3. Lo principal es tejer

Pues sí. Y miramos el reloj para saber cuántas horas vamos a tejer antes de que llegue la familia o cuánto tiempo de sueño podemos sacrificar para hacer "una vuelta más y lo dejo". "¿Pero tú duermes!, preguntan tus seres queridos. "Claro", respondes con cara de inocencia, mmmm, pequeña mentirijilla. Algunas noches el tejido es más importante que dormir.



4. Propósito de enmienda

Sobre todo en Año Nuevo. Nos proponemos leer más, hacer más excursiones con la familia, pero volvemos a tejer porque es lo que más nos gusta. ¿Motivos? No hacen falta.

5. El ejercicio no es lo nuestro

O sí. Porque hacemos ejercicios para evitar contracturas, y también damos paseos antes o después de una buena jornada. Es revitalizan. Además, en nuestro interior consideramos que tejer muy rápido es un buen ejercicio cardiovascular, jeje, pero no lo admitimos. Nadie nos entendería.

6. Ovillos hasta en el frigorífico

Todos en casa, e incluso tus amistades, saben que tienes montones de ovillos, pero lo que no saben es el número de ovillos guardados en los lugares más inesperados, como la mesita de noche, el zapatero y hasta el congelador. Bien guardaditos, pero hay ovillos por todas partes. No lo admitimos, pero nunca son suficientes.

7. La fiesta, mejor si hay ovillos

Nos gustan las fiestas ... para tejer. Nos apuntamos a todas las quedadas ganchilleras y disfrutamos cuando aprendemos nuevos punto, patrones y técnicas gracias a estas reuniones. Y nos apoyan cuando un proyecto no es lo que esperábamos ¿Quién mejor para entendernos que otra tejedora? Pero además, cada vez hay más hombres y las conversaciones son más variadas.



¿Qué "vicio" secreto tienes? ¿Te animas y nos lo cuentas?