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lunes, 29 de febrero de 2016

Manta de punto XXL

Aprovechando la bajada de temperaturas de este fin de semana, he tejido una manta para el sofá o para los pies de la cama, aunque en esta ocasión he dejado el ganchillo y he utilizado dos agujas.

Preparé una muestra con ganchillo, pero el resultado era un tejido con poca elasticidad, a pesar de usar una aguja del grosor adecuado. Probé con dos agujas y me gustó más

Tengo que decir que es la primera vez que he utilizado un ovillo tan grueso y no ha sido fácil acostumbrarse. Conforme iba apareciendo la manta, resultaba trabajoso moverla. Además, da bastante calor, así que mi recomendación es no tejer cerca de una estufa o fuente de calor, porque se puede llegar a sudar bastante.

Agujas y lana XXL


La manta de la foto mide 50 x 150 centímetros y necesitarás ocho ovillos de lana XXL de 250 gramos y unas agujas del número 20.

Imposible pasar frío con esta manta

Comenzamos con 22 puntos. Hacemos tres vueltas de punto bobo (también llamado punto del derecho o punto Santa Clara). A continuación,  44 vueltas en punto arroz (en la primera vuelta, un punto del derecho y otro del revés, y en la siguiente vuelta cambiamos, donde correspondería hacer un punto de derecho, tejemos uno del revés, y así sucesivamente). El el vídeo de Labores y punto podéis ver cómo hacerlo. Acabamos con otras tres vueltas en punto bobo.

De forma opcional, podemos hacer alrededor de toda la manta una vuelta de ganchillo en punto bajo. Para que no se rice la manta, se montan tres puntos bajos en el mismo punto en cada esquina.

Para tejer con comodidad, aconsejo tener un buen apoyo de espalda e ir colocando el tejido en una superficie amplia. Normalmente, la labor se va depositando sobre el regazo, pero con semejante tamaño, es mejor ir apartándola.

Si queréis una manta más ancha, es mejor tejer varias tiras y coserlas luego, porque la labor va pesando cada vez más con cada vuelta y terminaríais con dolor de brazos.

El resultado me parece espectacular y no será la última manta que haga con este material. Pero eso será el invierno que viene. Ahora toca pensar en proyectos para la primavera.

Saludos y ¡feliz tejido!

jueves, 25 de febrero de 2016

Anatomía de un ganchillo

Anatomía de un ganchillo

 Para cualquier tejedor o tejedora, el ganchillo es casi una prolongación de la mano y cada persona tiene una forma especial de agarrarlo, una preferencia por un tamaño o incluso un material favorito.

A veces no nos paramos a pensar sobre la variedad de ganchillos que existen y por eso hoy voy a hablar un poco sobre sus posibilidades.

Partes de un ganchillo

En primer lugar, todos los ganchillos tienen diferentes partes, facilitando el tejido.

Partes de un ganchillo


El tamaño importa

El tamaño de los ganchillos se refiere a su grosor, no al largo. Aquí no hay un tamaño estándar, como puede apreciarse en la fotografía.

Mi arsenal creativo

 En la empuñadura suele aparecer la marca y el tamaño. Pero esto encontrar el tamaño adecuado a veces es un poco complicado porque hay diferentes formas de numerar los tamaños. Puede ser el diámetro de la espinilla (en realidad de la punta, pero es más difícil de calibrar) medida en milímetros y el tamaño iría desde 0,50 para las más finas y el 20 o más para las gruesas. Este sistema está bastante extendido. Sin embargo, en el mercado hay ganchillos que siguen otras formas de numeración.

En el sistema americano usan otro método: cuanto más bajo es el número, más gruesa es la aguja, también están acompañadas por una letra y pueden ir acompañadas de una letra. El sistema inglés / canadiense es similar al americano. Si tienes dudas sobre las correspondencias, en La Aguja del Sur puedes encontrar tablas de equivalencias.

Para elegir el ganchillo adecuado, la mayoría de los ovillos  incluyen en su etiqueta el tipo de aguja idóneo para el grosor del hilo, evitando problemas. Consejo: si tienes tendencia a tejer apretado, elige un ganchillo un poco más grueso (medio número o uno más). Por el contrario, si necesitas que el punto quede apretado, usa un ganchillo un poco menor al recomendado.

Materiales

Los materiales utilizados en la fabricación de los ganchillos son muy variados. ¿Cuál es mejor? Depende. Las de acero y aluminio son mejores para tejer con hilo o lanas de poco grosor.
Para materiales gruesos (cuerda, trapillo, ...) son mejores las de plástico por su ligereza,  aunque hay que comprobar su calidad. Los ganchillos de mala calidad pueden ser un poco ásperas  o tener bordes rugosos, estropeando la hebra y la labor.

Los ganchillos de de bambú tienen la ventaja de su dureza y liegereza. También las hay de madera, como la haya. No he usado ninguno de estos materiales, pero tengo verdaderas adictas a estos ganchillos entre mis amigas tejedoras. Algunos de estos ganchillos tienen el mango labrado y son verdaderas obras de arte en sí mismos.

Ganchillos especiales

Agujas con luz. Son de gran ayuda para ver el punto con hilos o lanas oscuros. Sin embargo,  la pila no dura mucho y  el mango forma una especie de barrera, impidiendo que la labor se deslice adecuadamente cuando se hacen puntos complejos, con muchas lazadas en el ganchillo. Pero hablo desde mi experiencia personal.



También existen en el mercado ganchillos con empuñaduras (o puedes ponérselas a tus agujas con trozos de goma). Muchas amigas me han comentado que son muy ergonomicas y cómodas.

Ysi te gusta tallar tus propios ganchillos, en este enlace y en este encontrarás cómo hacerlo.

También existe el ganchillo tunecino. Se trata de un ganchillo más largo que los comunes, una mezcla de crochet y dos agujas.  Debo trabajarlo más, porque a mí el punto me queda demasiado apretado.

El knooking tiene una punta y cabeza de ganchillo tradicional y en el otro extremo es como una aguja de coser. Se consiguen unos resultados preciosos.

Para puntos con muchas lazadas exiten los ganchillos con pestillo. Requieren de ciera práctica pero son estupendos para hacer el punto gusano, también llamado rococó. En inglés los encontraréis como bullion stich. En este vídeo podéis ver una muestra.

 Por último, existen ganchillos son dobles, con una numeración diferente en cada extremo. La casa japonesa Hamanaka Raku Raku son los más conocidos, pero son un poco caros.


Formas de agarrarlo

Como un lápiz



Como una cuchillo o cuchara

Cada persona tiene su propia forma de agarrarlo. En mi caso, uso el método lápiz para hilos más finos y como un cuchillo para materiales gruesos.

Como veis, la variedad de ganchillos es amplia y hay para todos los gustos.

Saludos y ¡feliz crochet!

lunes, 22 de febrero de 2016

¿Qué dice tu ganchillo sobre ti?

Sensibilidad tejedora 

Fuente: Pixabay
 Tus amistades no tejedoras pueden ser las personas más amables. Aprecian tu trabajo y a veces te compran algunas piezas. Sin embargo, en ocasiones parece que habláis idiomas diferentes, sobre todo en determinadas ocasiones. Es en esos momentos cuando se descubre tu verdadera personalidad.

Estás tejiendo un chal y te dicen:

 -¡Qué lista eres, cómo tienes memorizados todos los puntos!
Te sientes muy lista, sí, pero en lugar de dar las gracias respondes:
-Esta parte no ha quedado como yo pretendía, se ha torcido y ...
¡Ups!, la otra persona no entiende nada de lo que explicas, solo observa tu trabajo. Eres toda modestia.


Estás tejiendo tu chal número 20 y te preguntan:

-¿Otra vez tejiendo?
-Sí
Realmente lo que te quieren decir es que tienes demasiado tiempo libre, pero lo que tú piensas es: "¿quién interrumpe a alguien que está contando puntos?" Eres toda concentración.

Estás tejiendo un poncho 

Tu vecina te dice:
-¿Por qué malgastas tiempo y dinero si lo puedes comprar en el hípermercado muy barato?
-No encontraba el color deseado.
Tú sabes que no es lo mismo un poncho tejido a mano, una pieza única tejida con amor, que un importado no se sabe de dónde y del que hay millares repartidos por todas partes, pero te callas. Eres toda diplomacia.

Fuente: Pixabay

Estás tejiendo unos calcetines

Hay partido de fútbol en casa y todo el mundo comenta cada jugada. Tú sacas tu labor y te pones a tejer.
-¿No te interesa el fútbol?
Quieres respondes ¡NO! y en su lugar respondes: "Puedo hacer dos cosas a la vez". Eres toda astucia.

Estás tejiendo una manta

Cuando conocen tu proyecto, te dicen:
-Así te entretienes.
Sin embargo, piensan: "Pobrecita, se tiene que aburrir mucho". Su tono de voz no deja lugar a dudas, son condescendientes. Optas por callarte, sabes que consumen telebasura. Eres toda inteligencia.


 Siempre habrá personas bien intencionadas (o quizás no tanto) con  alguna opinión sobre tu trabajo. Quédate con lo bueno y disfruta.

Saludos y ¡feliz crochet!

P. D.:  ¿Qué dice tu ganchilo sobre ti? Me encantará conocer tu experiencia.


jueves, 18 de febrero de 2016

5 tejedores en Instagram

Hace unas semanas publiqué un post sobre tejedoras en español en Instagram. Hoy lo hago lo mismo con los chicos. Bueno, lo mismo no porque no todos los tejedores escriben en español. Todavía el mundo del tejido sigue siendo femenino y el número de hombres es menor.

Para realizar la selección de tejedores he tenido en cuenta un único criterio (absolutamente subjetivo): que me guste su rabajo.  No importa si son profesionales o  aficionados; si hacen chaquetas o trabajos más creativos y originales. Desde luego, no están todos y seguros que tú también tendrás tus favoritos.

Espero que disfrutéis con la selección

John Brinegar. Tejedor estadounidense con unas fotografías muy impactantes llenas de color.




Jorge Leiton. Si buscáis inspiración para prendas de vestir cómodas y atemporales, en su perfil las encontrarás.



Josep Mestres. Todo un profesional creador de prendas únicas.




Alber B. Desde Barcelona, Alber teje prendas con colores muy mediterráneos.



Sowaters. Tejedor de Florida aficionado a hacer calcetines muy coloridos, aunque no es lo único que teje.


Saludos y ¡feliz crochet!

lunes, 15 de febrero de 2016

6 sensaciones tejeriles

Seis sensaciones tejeriles

Como tejedora, terminar un trabajo o labor es un sensación estupenda. Después de horas tejiendo, por fin se puede ver el resultado. Pero esta es solo una de las sensaciones que tejedoras  tejedores tenemos. Hay otras. Estas son las más frecuentes.

1. Invencibilidad... por un trabajo bien hecho

Ya has termiando, y tal es el subidón cuando ves lo bonito que ha quedado la bufanda, el bolso, el poncho de tu hija... que te sientes la número uno. No puedes esperar para empezar el próximo proyecto. Nadie te puede parar.


Fuente: Pixabay

2. Diplomacia... ante la actitud de los demás

Sí, sí, primero te miran raro cuando dices que tejes y después no paran de pedirte cosas. ¡Ay, tú que lo haces tan bien... téjeme un jersey!" Realmente no te lo piden, lo exigen y sacas la diplomática que hay en ti para no ser borde. No sabes si sentir asombro o ignorar sus exigencias. Ven tu habilidad y creen que un jersey con un punto tan bonito se hace en un rato. Luego se enteran del tiempo invertido y ya ponen otra cara y valoran mejor tu trabajo. ¡Menos mal!, podrás seguir siendo amiga de esa persona.

Fuente: Pixabay

3. Decepción... con un trabajo mal acabado
¡Qué labor tan primorosa! ¡Qué punto tan original! y de repende, ves cabos colgando, bordes desiguales..., pero ¿esto qué es?  Sí, nunca hay que menospreciar la finalización de un trabajo.  La  precisión y atención dedicada a los puntos o al patrón son tan importantes como un trabajo bine acabado. ¿No os parece?

4. Desesperación... con el desorden
¿Te imaginas ovillos desperdigados por todas partes, sin orden, acumulando polvo? Vale, ordenar y limpiar no es divertido, pero un poco de orden en tu rincón de tejer te evitará muchos problemas. Y no solo por los ovillos, también por las agujas y los ganchillos. El otro día encontré bajo la cómoda dos ganchillos y varios marcadores de vueltas. Créeme, el orden ayuda a tejer más y mejor.

Fuente: Pixabay


5. Emoción...  con los nuevos proyectos
Tejer mola, sí, ya lo sabemos. Pero ¿qué me dices del hormigueo ante el reto de nuevos proyectos? Una manta, aplique, un cesto, de algodón, de rafia, de trapillo... Tengo que parar porque emociono con todas las posibilidades.

6. Relax... porque tejer es el nuevo yoga
Poco puedo añadir. Ni tila, ni valeriana... una ratito tejiendo aleja el estrés.

¿Os sentís igual tejiendo? ¿Qué otras sensaciones teneís? Me encantará conocerlas.

Saludos y ¡feliz crochet!





jueves, 11 de febrero de 2016

Aplique de crochet octogonal

Aplique octogonal

Los apliques de crochet tejidos con hilo fino son muy bonitos y pueden usarse como base para trabajos más grandes (una manta o una colcha) o como adorno para prendas de vestir o bolsos.

Aplique octogonal con poquitos.

Materiales y patrón

Los materiales necesarios son:
-algodón egipcio mercerizado (yo he usado uno mezclado con hilo de plata),
-ganchillo adecuado al grosor del hilo,
-tijeras y aguja. 

Comenzamos el patrón montando cinco cadenetas y uniendo los dos extremos con un punto deslizado para formar una anilla. Todas las vueltas se cierran con un punto deslizado.

1.  Cuatro cadenetas como primera vareta doble, dos varetas dobles, siete cadenetas. Repetir hasta tener cuatro bloques de tres varetas dobles cada uno. 
2. Un punto bajo en cada uno de los seis puntos de la vuelta anterior, tres puntos bajos en el séptimo punto. Repite en toda la vuelta. Verás que se forma un cuadrado.
3. Tres cadenetas como primera vareta, dos varetas (cada una de las varetas se teje sin cerrar el punto, cuando tengas tres varetas se cierran a la vez), ocho cadenetas. En la esquina que se ha formado, montar una vareta, cinco cadenetas, una vareta. Ocho cadenetas, salta tres puntos y monta tres varetas cerradas juntas. Repite en toda la vuelta. Comprobarás que se forman ocho arcos.
4. Haz dos puntos deslizados para llegar al arco. Monta tres cadenetas como primera vareta, tres varetas, tres piquitos (tres cadenetas cerradas con un punto deslizado en la primera cadeneta), cuatro varetas. En el arco siguiente, dos puntos bajos, un piquito, dos puntos bajos. Repite en toda la vuelta.


NOTA: Los piquitos se pueden eliminar y el resultado seguirá siendo precioso.


¿Te gusta este aplique? Cuéntame para qué lo usarías.

Un saludo y ¡feliz crochet!

lunes, 8 de febrero de 2016

Bufanda infinita en punto piña doble

Bufanda infinita

A pesar del invierno tan cálido que tenemos, no he dejado de tejer bufandas, sobre todo cuando veo lanas matizadas como las de la fotografía, que permiten crear texturas interesantes.

Bufanda infinita muy cálida

Materiales y patrón


El color lo dejo a tu elección, pero si es lana matizada el dibujo quedará más alegre.
Para la bufanda de la fotografía necesitarás:
-tres ovillos de 100 gramos de grosor medio y un ganchillo del número adecuado. Uno del número 4 es suficiente para que el punto quede esponjoso,
-marcador de vueltas,
-tijeras,
-aguja lanera para esconder los cabos.

Lana matizada



Comienza con 185 cadenetas. Es suficiente para dar dos vueltas a la bufanda. Puedes hacer más cadenetas de inicio, pero ten en cuenta que necesitarás más lana. Une los dos extremos y haz una vuelta de medias varetas. No olvides señalar el inicio de vuelta con el marcador y evitar que el tejido se gire.

A continuación, haz en el mismo punto un punto piña, dos cadenetas y un punto piña. Salta tres punto, y en el cuarto repite el mismo patrón: punto piña, dos cadenetas, punto piña. Verás que se van formando uves.

A partir de la tercera vuelta, en cada uve que se ha formado en la vuelta anterior, haz un punto piña, dos cadenetas y un punto piña. Sigue tejiendo hasta tener quince vueltas.

Punto piña doble

Para acabar, teje una vuelta de medias varetas y remata los extremos con una vuelta de puntos deslizados.

¿Crees que podré ponérmela este invierno o tendré que esperar al próximo a ver si el frío quiere aparecer?

¡Saludos y feliz crochet!

lunes, 1 de febrero de 2016

Cosas que te pueden pasar si tejes

Hace unos días me quedé tejiendo hasta la madrugada, a pesar del sueño, y después de ver el resultado, me di cuenta de que es mejor descansada. Pero hay otros errores comunes y creemos que no tienen importancia. Seguro que alguno de los siguientes te ha pasado a ti.

¿Te ha pasado a ti?

1. Tejer cansada o cansado
"Ya casi acabo, una vuelta más y me voy a dormir" ¡Ja! estás tan metida en la labor que los minutos se convierten en horas. Notas el cansancio, pero quieres terminar. Tejes y tejes...  y por la mañana te encuentras con un verdadero desastre: puntos que faltan, el chal misteriosamente parece un harapo...
Moraleja: si se te cierran los ojos, para. Es mejor tejer con la mente despejada.

Un sueño reparador para seguir tejiendo. Fuente: Pixabay

2. ¿Dónde está el patrón?
Lo has visto, lo has memorizado, o eso crees, pero no lo has archivado, y a la hora de tejer... "¿cuantos puntos de inicio necesito, eran medias varetas, cómo enlazo el punto? Recuerda tener a buen recaudo los patrones para evitar estos problemas.

3. No tejer una muestra
Es conveniente, aunque sigas el patrón al pie de la letra. Ten en cuenta cada persona ejerce una tensión diferente al tejer, así que hacer una muestra te ayudará, sobre todo si vas a tejer una prenda para otra persona.

4. Ese patrón no se me resiste
Eso pensaste cuando comenzaste a tejer esa maravillosa falda que viste en una revista y que era perfecta para la reunión anual de antiguos alumnos. ¿Que nunca has tejido una falda ni he practicado ese punto tan complicado? ¡Bah!, no hay trabajo que se te resista. Si te has decidido por un patrón difícil, practica con suficiente antelación. De lo contrario, llegará la fecha clave y  no tendrás el trabajo terminado.

Fuente: Pixabay


5. ¿Dónde están mis ovillos?

Sí, por fin te vas de vacaciones. Estás esperando en el aeropuerto (o estación de tren, autobuses...), abres el bolso y te das cuenta de que has olvidado tu kit de We are Knitters en casa y lo peor es que no hay tiempo para volver. Si se te han olvidado, quizás no seas tan adicta como pensabas y eso es bueno, ¿o no?

Cuéntame qué anécdotas divertidas te han ocurrido.

Saludos y ¡feliz crochet!