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lunes, 27 de junio de 2016

Seis emociones al compartir tus labores de ganchillo



¿Cuántas horas le has dedicado a esa labor tan maravillosa? ¿Tres, veinte, cien? ¡Qué bien ha quedado! Todo el mundo te lo dice. Luego haces una foto, intentando sacar lo mejor de tu trabajo y la compartes en las redes sociales. La suerte está echada. Ya no hay vuelta atrás. En ese preciso instante en el que oyes el "clic" las emociones comienzan a burbujear. Porque, debemos reconocerlo, tejemos para nosotras, sí, pero también para los demás.

Si las redes sociales nos brindan la oportunidad de aprender, de conocer a otras tejedoras y otros tejedores,... en definitiva, nos permite ampliar nuestro horizonte tejeril, también nos da la posibilidad de compartir nuestro propio trabajo, y eso nos gusta.

En principio, todo parece maravilloso, y digo parece, porque algunas veces podemos tener algún que otro disgustillo. Veamos algunas de esas emociones.


Arrepentiemiento

Apenas ocurre, pero puede pasar: te has adelantado al publicar y has visto los fallos después de compartir la foto, no es la mejor que has hecho, o si la acompañas de un texto, de pronto ves que es confuso. Poco se puede hace salvo que borres todo en un nanosegundo. Una vez en el ciberespacio, la foto se comparte, se hacen capturas de pantalla, se guardan... y así hasta casi el infinito.

Enfado: usan tu foto sin indicar autoría

Esto es un hecho. No tengo ningún problema en que los demás compartan mis fotografías, siempre que figure mi nombre y, mejor, el enlace a la foto. A mí me han pasado cosas curiosas, un día descubrí por casualidad que alguien puso en Facebook como foto de perfil uno de mis monederos.


Nerviosismo: contar los "me gusta"

Reconócelo, en cuanto publicas la foto, estás mirando el móvil para ver si tu labor gusta. Nos pasa a todos. Si publicamos, sobre todo en Instagram y Facebook, es para obtener una reacción positiva. Tienes tus propias expectativas sobre lo mucho que va a gustar una labor concreta y si no se cumplen, hay un poco de decepción. Por el contrario, esa foto hecha deprisa y corriendo arrasa en las redes.

Esta foto en Instagram gustó bastante


Perfeccionismo: tomar 50 fotos y elegir una

Bueno, Leibowitz usó más de dos carretes para la foto de Demi Moore, embarazada así que eso es normal. En casa te dicen ¿pero qué haces? La respuesta es sencilla: lo que haga falta para que la fotografía haga brillar tu talento.



Ansia: colocar montones de etiquetas (hastags)

No sé si es exactamente ansia, pero colocar 75 etiquetas a las fotos con la intención de que lleguen al mayor número de gente posible, a veces es contraproducente. Mejor escribir tres o cuatro y una que te defina solo a ti.

Amistad: construir una maravillosa comunidad

He dejado lo mejor de compartir para el final. Porque lo normal es obtener comentarios cariñosos y apoyo. Poco a poco se crean lazos con gente que sabe apreciar tu trabajo. Quizás nadie a tu alrededor haga ganchillo o punto, te sientes un poquito alejada de las aficiones de tu círculo más próximo, pero has creado una comunidad de tejedoras y tejedores con la que compartir y disfrutar tejiendo.

¿Qué sientes cuando compartes tus fotos en las redes sociales?

Gracias por tu visita.

jueves, 23 de junio de 2016

Motivo de ganchillo cuadrado

Hoy os muestro un motivo cuadrado, de dificultad media, que podréis utilizar para cualquier cosa. Sol necesitaréis hilo y ganchillo del mismo grosor y un marcador de vueltas.

¿Empezamos?

1. Montar seis cadenetas y cerrar los extremos con un punto deslizado.
2. En el aro que se forma, tejer 24 varetas. Cerrar con un punto deslizado.
3. Montar seis cadenetas aire y enlazar en la sexta vareta de la vuelta anterior. Repetir tres veces.
4. En cada uno de los cuatro arcos que se ha formado, tejer doce varetas.
5. Tres cadenetas, enlazando en el segundo punto de la vuelta anterior, repite (se formarán dos pequeños arcos), ocho puntos bajos. Repite todos los pasos en toda la vuelta.
6. Tres cadenetas, enlazando en la mitad del arco de la vuelta anterior, tres cadenetas, salta un punto y forma otro arco (repite), cinco puntos bajos. Repite en toda la vuelta. Comprueba que se forman tres arcos cada cinco puntos bajos.
7. Tres cadenetas, enlazando en la mitad del arco de la vuelta anterior, tres cadenetas, salta un punto y forma otro arco, dos puntos bajos, tres cadenetas enlazadas en el centro del arco de la vuelta anterior, repite este último paso. En el arco siguiente, teje tres varetas dos cadenetas, tres varetas. Repite desde el principio en toda la vuelta.



A partir de esta vuelta, se puede hacer el motivo tan grande como desees. Solo hay que montar tres cadenetas y enlazarlas en el centro del arco de la vuelta anterior y en cada una de las esquinas que ya se han formado, tejer tres varetas, dos cadentas, dos varetas.

Distintas fases del proceso



Este motivos se puede emplear para cualquier cosa que se pase por la imaginación, desde una colcha, falda o adorno para una cesta playera.

Espero que te haya gustado.

Gracias por tu visita


lunes, 13 de junio de 2016

Bolsita para caramelos de ganchillo

Personaliza tus fiestas con una bolsita de regalo con caramelos. Es muy fácil de tejer y darán un toque original, sobre todo si usas colores divertidos.

Los materiales necesarios son:
-dos aros de plástico de 2 centímetros de diámetro (dependiendo de su tamaño, la bolsa será más grande o pequeña),
-hilo y ganchillo del mismo grosor (yo he usado del número 2).



Patrón
Comenzamos tejiendo puntos bajo alrededor del aro de plástico.  En las siguientes dos vuelta haz veinte puntos altos. 

Después, haz ocho vueltas siguiendo el patrón: dos varetas, dos cadenetas, salta dos puntos de la vuelta anterior y vuelve a tejer dos varetas, dos cadenetas. Así en toda la vuelta. En la vuelta siguiente, haz dos varetas en el calado de la vuelta anterior, dos cadenetas. Repite en toda la vuelta.




Repite en el mismo patrón con el otro aro. Une las dos partes con una vuelta de puntos bajos y acaba con una vuelta en punto abanico alrededor del tejido (un punto bajo, salta dos puntos de la vuelta anterior, seis varetas en el mismo punto).  Después solo tienes que llenarlas de caramelos y cerrar la bolsita con una lazada.

Gracias por tu visita.

jueves, 9 de junio de 2016

Cómo enfadar a un ganchillera

Una de las grandes virtudes de tejer, ya sea a ganchillo o con dos agujas, es la relajación que produce. Tejer se parece mucho a meditar. Es un momento para olvidarse de todos los problemas y crear algo maravilloso.

¿Por qué empiezo este post hablando sobre la relación entre tejer y relajación? Porque a veces necesitamos un extra de paciencia ante los comentarios que algunas personas, con mejor o peor intención, realizan cuando nos ven con cualquier proyecto.
 

Es un clásico que lo relacionen con una actividad de abuelitas, pero afortunadamente cada día es más frecuente ver gente  entre veinte y treinta años tejiendo. ¡Menos mal!, una tontería menos.

También es un clásico quejarse por el precio de un producto hecho totalmente a mano, con amor y único. Aquí hay poco que hacer. Tampoco la crisis ayuda a gastar y la gente mira hasta el último céntimo. Hasta ahí todo normal. Pero ya no es tan normal el menosprecio a tu trabajo cuando saben todo el esfuerzo que pones.

Esto nos enfada, pero ¿lo demostramos? Mejor hablar sobre lo estupendo que es el tejido explicando por qué es único. Y si aún no saben apreciarlo, ignóralos.

También hay otros comentarios y, de verdad, de verdad no sé por qué los hacen.

Así te entretienes

Sí, me enfada. Hay cierta maldad en este comentario, como si tejer fuese algo tonto o tu vida está tan vacía que lo haces por matar el tiempo. Tejer es una artesanía y tiene muchos beneficios sobre la salud, además de ser una profesión y un medio de vida para muchas personas. ¿Tendrían  la misma percepción sobre leer un libro, hacer ejercicio, un curso de formación (fuera del ámbito laboral)...?

¿No te cansas?
 
Vamos a ver. Las tejedoras y nos cansamos como cualquiera. Todo el mundo se cansa de cocinar, de estudiar, de estar frente al ordenador... Cada persona tiene sus límites y decide cuándo descansar.



Eres una friki

¿Yooo? ¿Una friki? Pero si tú no paras de comprarte zapatos que no usas, aplicaciones para el móvil de caritas graciosas, coleccionar versiones en ruso de canciones de Charles Aznavour, te sabes de memoria todos los diálogos de toda la saga de La Guerra de las Galaxias... Lo friki es una cuestión de punto de vista.

No tengo paciencia para eso

¿Eso? Perdona bonita, pero de lo que no tienes ganas es de aprender. O simplemente no es lo tuyo. No pasa nada. Hacemos elecciones según nuestros gustos o talento natural. No hace falta llamarlo "eso", como si tocar un ganchillo o unas agujas fuese una enfermedad contagiosa.




Estas son algunas de las cosas que más enfadan a las ganchilleras, pero seguro que os han hecho comentarios poco afortunados cuando saben que tejes. ¿Las compartirías?

Gracias por tu visita

NOTA: Soy consciente de la presencia del género femenimo: "ganchilleras, abuelitas, todas..." cuando ya no es raro ver hombres tejiendo. ¿Excluir a los hombres del universo tejeril os enfada?

lunes, 6 de junio de 2016

Portavelas con puntilla

Estoy en un momento en el que no puedo para de tejer portavelas o puntillas para reciclar botes de conservas. Debe ser por las cálidas temperaturas que invitan a estar en la terraza o jardín con una iluminación relajante y acogedora.

El vaso tiene 8 centímetros de alto y siete de diámetro,


Los materiales necesarios para tejer una puntilla como la de la fotografía son los siguientes:
-un bote de cristal o vaso grueso,
-hilo blanco muy fino (o del color que te guste),
-ganchillo del mismo grosor del hilo (yo he usado uno del número 1),
-un trocito de cordel (el doble que el diámetro del recipiente).




Para tejer, monta las cadenetas necesarias para rodear el recipiente. A continuación, teje una vuelta con medias varetas. A parte de aquí, sigue tejiendo siguiendo el siguiente esquema.



Puedes tejer tantas vueltas como quieras. Yo solo he hecho seis vueltas.

Ahora, teje en el lado opuesto del tejido un pasacintas: media vareta, una cadeneta, salta un punto de la vuelta anterior y repite media vareta, una cadeneta en toda la vuelta. Después, una vuelta de medias varetas. A partir de aquí sigue el mismo patrón anterior, con un número idéntico de vueltas.

Cose la puntilla, y coloca el cordel.

Si quieres evitar las costuras, puedes unir los dos extremos de las cadenetas iniciales, teniendo mucho cuidado en no torcer el tejido. Es un poco más difícil, porque el hilo es muy fino.

NOTA: Recuerda colocar en el fondo del vaso o frasco piedras o arena para que el calor de la llama no estropee la superficie donde coloques el portavelas. Y manipula con cuidado el portavelas para evitar quemaduras.

jueves, 2 de junio de 2016

Cosas que nadie me dijo cuando comencé a tejer

Aprendí a tejer cuando era muy pequeñita. Mi madre me enseñó los puntos básicos, tanto en dos agujas como en ganchillo. Hacía trabajos pequeños, para adquirir soltura. Pero no practicaba todos los días y no importaba demasiado si el trabajo no era perfecto. Durante mucho años no volvía a tejer nada.

Ahora que he vuelto a tejer con más frecuencia, y volviendo la vista atrás, pienso en "problemas" que no supe resolver y nadie me daba una respuesta satisfactoria. Adquirí hábitos quizás no demasiado buenos y otros los resolví de manera más o menos satisfactoria. En cualquier caso, me hubiese gustado que alguien me aconsejara o me hubiese dado algunos consejos. Todo habría sido más fácil. Y no estoy hablando de descifrar gráficos o cantidades de ovillos necesarias para un determinado proyecto. Estoy hablando de cosas más sutiles, e incluso de estados de ánimo.

1. La paciencia, el material imprescindible

Sí, antes que un ganchillo o un ovillo, la paciencia es el material que no puede faltar a la hora de tejer. ¿O ya no recuerdas la frustración de cuando aprendías a tejer? Esos puntos tan apretados que no podías enganchar el punto, o tan flojos que deforman el trabajo. El dolor de manos de sujetar las agujas demasiado fuerte, pensar que una manta se tejer en una tarde, ...

En el momento que pasas de ser tejedora a enseñar a otra persona a tejer, la paciencia es más importante aún. Debes animar cuando las dificultades surgen.


2. No hay una manera incorrecta de tejer

Todos tenemos una forma concreta de tejer y pensamos que la correcta, y si vemos a otra persona sujetar los ganchillos o las agujas de otra forma, tendemos a corregirla. Pero realmente, no lo están haciendo mal. Simplemente, existen otras formas de tejer.

Un ejemplo: mi madre, abuela, tías y amigas sujetan los ganchillos como si fuese un lápiz. Sin embargo, tengo amigas que lo hacen como si sujetaran una cuchara o un cuchillo y siempre tratamos de "corregirnos" las unas a las otras. Realmente, se teje perfectamente de las dos formas. De hecho, dependiendo del grosor de la hebra sujeto el ganchillo de una u otra forma.

Pero hay más ejemplo: la manera de tomar el hilo, de hacer el primer punto, de usar los marcadores de vueltas...



3. Haz una bola con el ovillo

Es un trabajo extra, lo sé, pero evitarás los nudos. Se puede tejer directamente del ovillo, pero tarde o temprano saldrán. Hay algunos trucos, como comenzar desde el interior del ovillo. Lo he probado, pero aun así se forman líos  si el hilo es muy fino. Si lo hubiese sabido antes, me habría ahorrado mucho tiempo deshaciendo enredos.



4. No hay dos grupos de tejedores iguales

Cada grupo tienes sus características. La edad de los integrantes puede ser un factor, pero es el menos importante. Es mejor fijares en el lugar de las quedadas (itinerante o en un lugar concreto), tipo de tejido que se hace, nivel, objetivos... Si no te gusta uno, cambia hasta encontrar el más adecuado para ti.

5. Está bien no terminar un proyecto

A veces es bueno no terminar un proyecto. Te da tiempo para repensar. Sabemos que es muy frustrante deshacer un trabajo cuando no sale bien. No hay que hacer un drama. Podemos dejarlo aparcado y tejer otra cosa. Simplemente, no era el momento.

6. Puedes tejer todo lo que quieras

"¡Uf!, con ese hilo tan fino no podrás tejer. Eso es muy difícil. Te vas llevar mucho tiempo".
Ignora ese tipo de comentarios. Todo se puede tejer.

7. Tejer te obliga a hacer ejercicio

Parece increíble, pero es así. No solo se trata de no pasar horas y horas sentada tejiendo. Es importante también realizar ejercicios de estiramiento para evitar problemas en las articulaciones, sobre todo de muñecas.

¿Te ha pasado alguna de estas cosas? Comparte tu experiencia.

Gracias por tu visita.